La Venezuela de Maduro

Nicolás Maduro habla sobre la democracia existente en Venezuela

Nicolás Maduro habla sobre la democracia existente en Venezuela - Univision

Por Raul Peimbert

Las violentas manifestaciones en Venezuela, generadas por el hartazgo de una sociedad sumida en la inseguridad, el desabasto y la incertidumbre económica en términos generales, ha expuesto aún más los profundos vacios de gobierno y liderazgo del actual Presidente Nicolás Maduro quien no solo está por debajo de las expectativas de su pueblo, sino de una comunidad internacional que empieza a exigirle respeto a los más elementales derechos humanos.

Y es que, si alguna vez existió, la accidentada luna de miel entre Maduro y los venezolanos terminó hace mucho con sus fallidas políticas económicas y sociales, además del infructuoso intento del continuismo heredado por Hugo Chávez.

En materia de seguridad, el Chavismo trato en los últimos 15 años de implementar al menos 25 planes de lucha que variaron desde la “cero tolerancia” hasta el combate a la pobreza como vehículo de largo plazo para disminuir los graves problemas de violencia y crimen, pero baste decir que como  resultado, hoy en día el número de homicidios aumento de 25 por cada 100 mil habitantes en 1999 a 39 en el año 2013.

Y lo mismo sucede en el ámbito económico. En los últimos meses Maduro se volvió insolvente e incapaz de sostener el subsidio a importantes programas sociales que garantizaban simpatías entre las clases populares, la industria se desploma ante la imposibilidad de conseguir divisas para la compra de insumos, la inflación es cada vez mayor, el desabasto es galopante hasta en el papel de baño y el 1% de crecimiento anual logrado en el 2013 tiende a disminuir en tanto se restringe la producción de gas y petróleo.

Los efectos son cada vez más evidentes. Medicamentos y repuestos para equipos médicos no se consiguen, no hay alimentos en las tiendas, las aerolíneas consideran dejar de volar al país ante la falta de pago del gobierno y hasta los periódicos cierran sus puertas por falta de papel.

Sin embargo, lejos de buscar soluciones, socios y aliados dentro y fuera del país, Nicolas Maduro parece obstinado en enclaustrarse y radicalizar su postura culpando de la situación a los enemigos de su régimen. Su retorica forma parte de una anacrónica estrategia de comunicación de izquierda que, en Venezuela, no puede sostenerse mucho mas.

A raíz de las manifestaciones de la semana pasada que dejaron como saldo 6 muertos y decenas de heridos y detenidos, la población hace desesperados llamados de paz, libertad y unidad, sin embargo Maduro responde airado con mensajes incendiarios que aumentan la brecha de clases y orillan a su población a una guerra civil. 

Por si fuera poco, a la larga lista de errores de Maduro, habrá que añadir la detención del líder opositor Leopoldo Lopez. La detención catapulta a Lopez y lo convierte en el preso de conciencia que el pueblo necesitaba para aumentar sus protestas a pesar de que el oficialismo quiera endilgarle a todos los muertos de las recientes manifestaciones.

Y lo mismo sucede con la “política exterior” del Chavismo.

La expulsión de 3 funcionarios de la representación de Estados Unidos en Venezuela, los señalamientos de que en México se brindo capacitación a los desestabilizadores y sus constantes señalamientos al gobierno de Colombia no hacen más que aislarlo del contexto internacional a pesar del interesado  apoyo que aún, y no por mucho tiempo, recibe de otros países.

Como se ha dicho en los medios, será dificil para Venezuela salir adelante con una clase gobernante que más que creer en políticas económicas cree en apariciones. Una clase gobernante que no entiende de libertad de expresión pero que puede hablar con pajaritos. Un gobierno que negado a ver la miseria que  genera fue capaz de fundar el Ministerio de la Felicidad.